15/1/17

Bolas de bacterias en Gilena

Curiosa piedra esta, formada por bolas blancas:



Vistas de cerca, las bolas están formadas por capitas, como si fueran cebollas:




En su núcleo, las bolas suelen tener objetos extraños. En el caso de la foto anterior, la bola del centro-izquierda tiene en su núcleo algo que parece una “peineta” que mira hacia la derecha. Si el mismo objeto lo cortáramos en perpendicular y por las púas, no tendriamos una peineta, sino una “rueda de bici”...


... así que, en tres dimensiones, el objeto vendría a ser como una copita con tabiques radiales. Es el esqueleto de un coral solitario, un bichillo parecido a una anémona. Tras la muerte del bicho, el esqueleto quedó en aquel fondo marino somero. Mientras era volteado por las olas, se vió recubierto por sucesivas capitas de bacterias verdeazuladas que hacían la fotosíntesis. Esas capitas, encostradas con carbonato cálcico del agua, son las capas de cebolla que componen las bolas.

Otras veces, el núcleo de las bolas es un trocito de concha de caracol, o de bivalvo, o cualquier otra cosa. El caso es que esas bolas se iban desarrollando y acumulando en aquel fondo marino (del Jurásico), y por debajo del fondo las bolas se iban compactando y cementando hasta dar esta piedra. Durante la formación de las cordilleras Béticas, las capas de roca del fondo de ese mar fueron comprimidas y elevadas, y ahí las tenemos ahora, en Gilena.

8/1/17

Fósiles del Neógeno en Villanueva del Río


En esta foto, a la izquierda tenemos una enorme ostra, y arriba en el centro un grupo de balanos. Aquí, otro grupo de balanos más de cerca...


... con sus formas de volcancitos hechos de placas triangulares (aunque por dentro lo que hay es más bien un tubo). Tanto las ostras como los balanos vivían pegados al sustrato, en fondos marinos someros y agitados. Los balanos formaban pequeños grupos, y las ostras podían construir verdaderos bancos al pegarse unas sobre otras:



Ostras y balanos pueden encontrarse hoy en las costas de Cádiz o Huelva, solo que más pequeñitos. Seguimos con otros fósiles de las mismas capas de roca de Villanueva del Río y Minas:


Este fósil está cortado. Se trata de un caparazón de Clypeaster, un tipo de erizo de mar plano por abajo y acampanado por arriba. No se ve bien, aunque sí se aprecia la fractura en romboedros del caparazón, y lo grueso que era. En otros ejemplares se notan los puntos de inserción de sus espinitas:


Y seguimos con más fauna del mar aquel:



A la izquierda, una concha tipo “vieira”, que todo el mundo reconocerá. También de buen tamaño. Y a la derecha, un montón de lentejitas, que veremos mejor en esta foto...


... y todavía mejor en esta otra:



Son heterosteginas, y al lado de los demás fósiles parecerán pequeñísimas. Pero no lo son, porque se trata de protozoos, que habitualmente son microscópicos. Así que, para ser lo que son, su tamaño es enorme. Se acumularon en grandes cantidades, a lo que se ve, como si fueran arenas vivas que cubrían el fondo marino. Cuando quedan cortados, lo que resulta son pares de líneas paralelas, como los que predominan aquí:



Y podríamos añadir muchos otros restos fosilizados en estas capas de piedra: otros bivalvos, algas calcáreas, caracoles, vértebras de ballena, madrigueras de crustáceos... Sus abundantes restos quedaron en el fondo marino cercano al litoral, en un momento en que el mar que ocupaba lo que hoy es la Depresión del Guadalquivir subió, e inundó el borde sur de lo que hoy es Sierra Morena. Esto fue hace unos 9 millones de años, dentro del periodo Neógeno.

En realidad ya hemos hablado en este blog de estos materiales con sus fósiles. Pero valga para hacer un repaso al respecto, usando unas cuantas fotos hechas en el término municipal de Villanueva del Río y Minas.

1/1/17

El camino del agua en la Sierra de Estepa

En lo alto de la Sierra de Estepa (me refiero al conjunto de sierras que hay entre Lora, Estepa, Gilena y Pedrera), la piedra caliza está como agujereada:



En algunas canteras se ve cómo los agujeros superficiales se concentran y se prolongan en conductos hacia abajo:





Tampoco faltan cavidades más horizontales, incluso verdaderas cuevas:


Otra señal de la presencia de cavidades subterráneas son los “hoyos” que abundan en algunas zonas, resultantes de hundimientos subterráneos, o de la ampliación de la boca de los conductos descendentes:




De modo que, al parecer, la piedra caliza que constituye estas sierras está llena de agujeros. El agua de lluvia se cuela por ellos, y chorrea por sus paredes hacia abajo. Pero a cierta profundidad, cualquier fisura está ya inundada, así que empieza a fluir por conductos horizontales hacia fuera de la sierra. Al final, el agua acaba “rebosando” sobre el borde de roca más impermeable que circunda toda la sierra. Y lo hace por puntos especialmente favorables, en forma de manantiales, que pueden estar adaptados como abrevaderos...


... o intervenidos para abastecimiento urbano (disculpadle las pintas al tipo ese):


Y ese es el camino que sigue el agua en las sierras de Estepa-Gilena-Lora-Pedrera. Pero todavía no hemos dicho cómo se forman las cavidades. 

Las hace la propia agua. El agua de lluvia incorpora CO2 del aire mientras cae, y el CO2 en el agua se vuelve ácido carbónico. El agua acidificada, al caer sobre la piedra caliza, ataca a su carbonato cálcico y se lo lleva disuelto. Así se empiezan a generar huecos, canalitos y otras formas en superficie.

Lo que no puede disolver el agua es la pequeña cantidad de partículas de arcilla que contiene también la piedra. De hecho, la tierra roja que se ve en los huecos de las fotos, no es más que la arcilla que contenía toda la piedra que ya ha desaparecido por disolución. En esa tierra crecen organismos, que sueltan CO2 por respiración; así, cuando el agua pasa por ella, toma mucho CO2 y se vuelve aún más ácida. Además, hay raíces y microorganismos que producen sus propios ácidos, que también atacan a la caliza. Todo ello, favorece la ampliación de las oquedades superficiales, y la formación de los conductos descendentes.

Antes dijimos que el agua bajaba hasta llegar a una profundidad donde cualquier hueco estaría ya inundado. Entonces, se mueve en horizontal por las fisuras que encuentra. Eso es lo que va creando los conductos más horizontales. Cuando la erosión rebaja el borde de material impermeable que rodea la sierra, el agua abandona los conductos horizontales antiguos, y abre nuevas vías descendentes y conductos horizontales más bajos. Así, los conductos horizontales ya abandonados, pueden acabar expuestos al aire, que es el caso de las cuevas de la foto de antes.

En determinadas condiciones, en cavidades no inundadas donde hay goteo, el agua puede depositar carbonato cálcico, en vez de disolverlo. Lo hace en forma de cristales de calcita, que crecen en costras sobre las paredes de las cavidades, y a veces acaban por rellenarlas:




Los cristales de tales rellenos suelen ser amarillos o pardos, porque durante su crecimiento engloban partículas de hidróxidos de hierro o de ácidos de la descomposición de la materia orgánica del suelo, también contenidos en el agua:



Si la cavidad que está siendo rellenada es amplia, los cristales pueden configurar estalactitas, estalagmitas, columnas, "cortinas" y esas cosas de las cuevas. Han quedado expuestas en algunas canteras (fotos hechas mirando hacia arriba):



Y con estas formas típicas de las cuevas kársticas, dejadas al descubierto por la mano humana, cierro esta entrada sobre el agua, su camino y sus trabajos.

25/12/16

Agua lechosa en Jerez



El agua que sale por ese hueco se ve turbia, lechosa, con manchas blanquecinas flotantes. Dentro del propio hueco, el agua corre sobre una especie de costras de moco filamentoso también blanquecino, un tanto verdoso. Por los resquicios de la pared de piedra, asoman manchurrones parecidos. Para colmo el agua huele mal, a podrido. Tiene todo tan mal aspecto, que parece un vertido de aguas residuales sin depurar.

Sin embargo, el agua es completamente natural, y la gente se bañaba en ella.

Se trata de un manantial de aguas sulfurosas. La pared es una de las paredes del pequeño balneario que se levantó allí mismo. De la fuente sale una pequeña gavia que alimenta una piscinita:


Que el agua contenga sulfuro fue la clave del uso terapéutico en el balneario. Pero también es la clave del olor y de las manchas:
- El olor, viene de que el sulfuro disuelto se convierte en parte en ácido sulfhídrico, que se escapa al aire y huele fatal.
- Las manchas y costras, son blancuzcas porque contienen microorganismos con partículas de azufre sólido en sus cuerpos. Y esos microorganismos producen esas partículas a partir del sulfuro.

Lo que hacen tales bichos con el sulfuro, es lo mismo que hacemos nosotros con los azúcares: hacerlo reaccionar con el oxígeno del aire, y quedarse con la energía liberada. Así, el sulfuro se oxida a azufre sólido, y este en su caso a sulfato. Una parte del azufre lo acumulan en sus cuerpos, como reserva, para oxidarlo si el sulfuro dejara de llegarles por cualquier eventualidad. Y esas son las partículas de azufre responsables de la tonalidad de esos microorganismos. 

(Eso no quita que en la misma masa pegajosa puedan vivir otros muchos microorganismos: bacterias y arqueas que oxidan sulfuro sin acumular azufre; otras que crecen sobre azufre sólido liberado; bacterias fotosintéticas verdes y rojas, que utilizan el sulfuro para convertir el CO2 del aire en materia orgánica; bacterias que oxidan componentes del agua distintos al sulfuro, como hierro ferroso; bacterias, hongos y protozoos que se comen a todos los anteriores y entre ellos; algas; etc.) 

Los manantiales de agua con sulfuro, son relativamente abundantes cerca de las arcillas con yesos de la campiña. Y ahí puede estar el origen del sulfuro: en los yesos. Los yesos son sulfato de calcio, y el agua de lluvia que entra en el terreno puede alcanzarlos y cargarse en sulfato disuelto. El agua con sulfato puede verse desprovista de oxígeno en determinadas situaciones, porque lo consuma la descomposición de materia orgánica presente en el terreno, por largo tiempo de separación del aire, etc. Y en ausencia de oxígeno y abundancia de sulfato, ciertas bacterias del subsuelo pueden trasformar el sulfato en azufre y este en sulfuro. Así, puede el agua cargarse en sulfuro.

De modo que, en resumen, unos microbios del subsuelo, en ausencia de oxígeno, consiguen energía pasando el sulfato de los yesos a azufre, y este a sulfuro; y, cuando el agua con sulfuro sale por el manantial y se oxigena, otros microorganismos consiguen energía mediante las trasformaciones contrarias.

Y paro ya, que estoy hablando mucho de bichos vivos, y la neontología no es el objetivo de este blog. Pero los microbios raros que comen o producen minerales, me parecen de lo más interesante.

19/12/16

"Abra la boca y diga a" en el Cerro del Hierro


No me resisto a poner esta fotografía de una cavidad vertical en la caliza del Cerro del Hierro. Parece una boca abierta con campanilla y todo. Le falta sacar la lengua, atraparme por el pie y engullirme. Sé que es una tontería, pero es que a mí me hacen gracia estas tonterías.

18/12/16

Nubes-globo sobre el Cerro del Hierro

Ya hablamos hace tiempo de las piedras del Cerro del Hierro. Ahora elevemos la mirada hacia las nubes:


En el centro de la imagen hay una nube bien formada, mientras que las restantes están medio deshechas. Son fases distintas de un mismo proceso. Veámoslo mejor en este otro caso:


Sobre las cabezas de los turistas (hacia el centro de la imagen, pero un poco abajo y un poco a la izquierda) se dibuja una línea nubosa horizontal, desde la que crecen hacia arriba otras partes de la misma nube. En esta foto se aprecia mejor:


Unos minutos después, algunas de las partes ascendentes han tomado más cuerpo, y están coronadas por bultos redondeados:


Pero al final acaba pasando lo siguiente: que las partes que suben se despegan de la base, y quedan como globos a los que les cuelga la cuerdecita...



... y luego se deshacen:


La base horizontal de la que parten, está en el contacto entre una capa de aire inferior calentada, y otra superior más fría. Las partes ascendentes son como burbujas del aire caliente, que suben por pesar menos. Lo hacen con facilidad, lo que significa que allí el aire es inestable. Pero como no se trata de una ascendencia de aire desde el suelo, con un aporte importante de humedad, las burbujas suben un poco, se estrangulan y se disipan.

Eso sí, cuando un cúmulo potente originado en el suelo llega hasta esos niveles tan inestables, puede dispararse y formar tormenta. Lo he visto en algunas tormentas de verano en Sevilla. De hecho, aquella misma mañana de agosto había escuchado en la radio que “no se descartaban tormentas en la Sierra Norte”. Por fortuna (o por desgracia, dado el calor), no fue el caso.

Estas formas nubosas se ven con relativa frecuencia en las tardes más tórridas del verano del suroeste de la península.

11/12/16

Fosforita en La Puebla de Los Infantes


Estas costras entre amarillentas y verdosas, pegadas a la roca caliza, son de “fosforita”. Todo el mundo, cuando oye el nombre, me pregunta en broma si brilla en la oscuridad... pero no, no brilla. Tampoco es especialmente bonita. Lo que tiene de particular la fosforita es que es poco frecuente, y resulta que hay un yacimiento en La Puebla de Los Infantes. En este yacimiento no solo se ve la fosforita en costras, sino también en masas más o menos compactas...



... o de aspecto poroso y terroso...


... o más granular:


Por los tonos verdosos y azulados, lo de la siguiente foto también puede ser, al menos parcialmente, fosforita...


... y lo que no sea fosforita será calcita, que a veces aparece entre la fosforita en forma de costrillas blancas. La fosforita se compone sobre todo de fosfatos de calcio. El fosfato suele ser un nutriente crítico para los cultivos, así que la fosforita se ha empleado en la fabricación de fertilizantes. Por eso se extrajo en esta zona, de lo que dan fe los numerosos socavones...



... pozos...



... y galerías:



En algunos de los socavones, se ven costras de fosforita (y de calcita) revistiendo las paredes de cavidades en la roca caliza...


... a veces hasta llenarlas. Según lo que he leido, se trata de fracturas abiertas por deformación tectónica, rellenas por fluidos que llevaban fosfatos disueltos. Pero estos fluidos lo tomaron de otro lugar, y ese lugar es la propia caliza: resulta que lleva finas capas de fosforita intercaladas. Eso, al menos, es lo que he leido. Sobre el terreno no me fijé. 

Así que las capitas de fosfatos se habrían depositado originalmente en un fondo marino durante el Cámbrico, como el resto de la caliza. Tales depósitos submarinos de fosfatos, requieren circunstancias muy peculiares. Los que se están formando en la actualidad, lo hacen en fondos marinos no muy profundos, afectados por ascensos de agua profunda cargada de nutrientes (incluido el fósforo), en clima cálido, y con depósitos escasos de cualquier otro material. Eso hace que prolifere mucho el fitoplancton marino, y toda la fauna que se alimenta de él. Luego los excrementos y esqueletos fosfatados de los organismos muertos, se concentran en el fondo, donde sufren algunas trasformaciones químicas. Pues bien: algún escenario similar podría haber causado el depósito de nuestras capitas de fosforita de La Puebla de Los Infantes. 

De todos modos, al parecer aún hay dudas acerca de los procesos de formación de la fosforita, y además hay que tener en cuenta que las capitas de fosfato en la caliza pueden no ser exactamente las originales, sino un reemplazamiento de capitas de carbonatos por los fosfatos; y otros líos en los que no voy a entrar y que hacen que el panorama sea un pelín complicado. En todo caso, lo cierto es que ahi están las fosforitas de La Puebla de Los Infantes, como tranquilo resultado final de los avatares sufridos por aquellos fosfatos.