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Las playas de Osuna

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Tal vez el título de esta entrada sea un pelín “sensacionalista”, pero no va mal encaminado. Y es que ¿qué podemos encontrar en una playa cuando baja la marea? Pues arena y conchas; y esto, petrificado, es lo que podemos encontrar en Osuna: Como vemos, las conchas (y otros “esqueletos” de organismos: briozoos, algas calcáreas...) aparecen con frecuencia fragmentados. De hecho, la “arena” de esta roca consiste en buena parte en fragmentos muy reducidos de estos esqueletos. Tal reducción se debe al choque de los restos entre sí y con la arena, a consecuencia de olas y corrientes. Otro rasgo que se da en las arenas litorales son madriguerillas y rastros de excavación de organismos, asimismo visibles en la roca: Ahora pensemos en el relieve del fondo arenoso próximo a una playa, parcialmente expuesto en bajamar. No suele ser del todo horizontal: hay rampas suaves hacia el agua, barras de arena mar adentro, canales excavados por mareas, ondulaciones abundantes... El agua crea estas form...

Un mar evaporado en Aguadulce

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Estos son cristales de yeso, que integran una gran masa de este mineral, antiguamente explotada para la construcción. Masas así no son raras en el sureste de la provincia de Sevilla. El yeso, como la sal, se deposita en forma de cristales cuando una lámina de agua marina poco profunda sufre evaporación. Así que podemos imaginar un medio marino poco profundo, poco comunicado con mar abierto, y en clima más bien árido. Ese mar se instauró durante el Triásico, primer periodo de la era Secundaria o Mesozoico. En él se depositaron estos yesos. Como era de esperar, se depositó también sal. De hecho está ahí, entre los materiales del Triásico. Lo que ocurre es que no se suele ver, porque el agua de lluvia la disuelve con facilidad en superficie y también en el subsuelo, tras infiltrarse. Pero esa misma agua, cargada ya de sal, acaba apareciendo en superficie de un modo u otro en forma de ríos salados o de lagunas saladas. De ahí que en la zona haya arroyos con nombres como “Salado” o “Sal...

Ostras y vieiras en Estepa

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He aquí una notable acumulación de conchas y arenas, cerca de Estepa. El contexto geológico es similar al que contaremos al respecto de Osuna (véase la correspondiente entrada), pero los fósiles están mucho más enteros y son abundantísimos. Hay parientes de las ostras (en este caso con perforaciones practicadas en la concha por otros organismos)... ... y también parientes de las vieiras, con las típicas “orejas” en la concha: Algunas conchas se vieron recubiertas por colonias de briozoos en aquel fondo marino: Se encuentran asimismo caparazones de erizos de mar de forma aplastada, en cuya superficie se advierten los pequeñísimos redondelitos donde se insertaban las espinas (conste que el dedo no es mío)... ... y otros fósiles. Estas rocas fueron explotadas por el hombre y aparecen en los muros de los monumentos de Estepa, con las conchas incluidas: De ahí que existan altos taludes verticales en el lugar, que son frentes de explotación de la cantera, y que a veces exponen fracturas ver...

Granitos junto a El Real de la Jara

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Este granito aparece cuarteado. Se debe a que la roca presentaba una red de fracturas, apenas perceptibles en principio, pero que están siendo ampliadas por el efecto disgregador de aire y agua. Este efecto disgregador progresa con más intensidad en las fracturas y aristas, y así las amplía. En la siguiente imagen la división entre bloques es ya muy notable, y algunos empiezan a redondearse, camino de definir los típicos “bolos” de granito:   La disgregación del granito consiste en que los granos minerales oscuros, y algunos de los claros, se alteran a arcillas con óxidos e hidróxidos, mientras que los granos menos alterables (cuarzo, feldespatos potásicos) persisten y quedan como gruesos granos de arena. Así, la roca en su conjunto acaba siendo una tierra arcillosa teñida de óxido, con los granos más resistentes dispersos en su interior. Estos productos de alteración no se observan en las fotos anteriores, ya que el agua del arroyo los retira en las crecidas. Pero, ¿y si no se r...

El mal tiempo en Sevilla capital en el siglo XVII

Dejo aquí algunos datos referidos a Sevilla que encuentro en un libro sobre los cambios climáticos durante la historia humana. El libro es de un tal José Luis Comellas, historiador y profesor emérito de la Universidad de Sevilla, y se titula "Historia de los cambios climáticos". Mejor no pedirle demasiado rigor a la obra en su faceta más "climatológica", ni en lo que concierne a tiempos geológicos, pero ya en tiempos humanos aporta datos interesantes. Lo de Sevilla en el XVII se menciona de pasada, en un contexto más amplio, y pretende dar una idea de la posible traducción a escala local del enfriamiento climático regional al que se suele aludir bajo el nombre de "Pequeña Edad del Hielo". Indica el libro que en Sevilla las riadas fueron frecuentes y desastrosas: en 1626 una riada duró dos meses, y se inundaron 8000 casas; otras riadas ocurrieron en 1635, 1646, 1658. En el invierno de 1683-84 tuvieron lugar ocho inundaciones seguidas, y "se temió el fi...

Curso y ruta para el Centro de Profesorado de Sevilla

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Durante el pasado curso escolar monté un cursito sobre fósiles para el Centro de Profesores de Sevilla, como trabajador de EMAPLICADA S.C.A. El curso incluía las rutas urbanas como recurso didáctico, y tuvo bastante éxito a juzgar por las encuestas de satisfacción. A mí también me satisfizo; creo que quedamos todos contentos, y eso está muy bien. Lo que no tuvo tanto éxito fue mi petición de que los participantes me mandaran fotografías para subirlas al blog (ejem, ejem...), pero con esta que me ha mandado Carmen Teson me doy por satisfecho, porque no tiene desperdicio: Se trata de un ammonites del Jurásico, y está bien lo de poner una escala para captar del tamaño, pero lo curioso es el texto: “Si no los comes no los venden, si no los venden no los pescan... y se acabó el cuento, pero no la pesca.” Tal como está puesto, parece un mensaje para concienciar acerca del consumo de ammonites pequeños a los ictiosaurios... Una foto más con la misma regla, pero sin el aleccionador mensaje:

Magmas bajo un puente en la rivera de Cala

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Aquí vemos una roca clara a los lados, con un cuerpo negro alargado que la atraviesa. La roca clara es un granitoide, y deriva de la solidificación de una bolsa de magma grande dentro de la corteza terrestre, pero bastante por debajo de la superficie. El enfriamiento y solidificación a esta profundidad son lentos, lo que permitió que los iones se agruparan en granos minerales de mediano tamaño, fácilmente visibles, unos claros y otros oscuros. Ya sólido el granitoide, penetró en él un segundo magma, más fluido y de composición distinta (de ahí el predominio de minerales oscuros), que se dispuso en un cuerpo estrecho y por ello perdió velozmente su calor hacia el frío granitoide. Por la mayor rapidez del enfriamiento, los granos minerales en el cuerpo oscuro resultante fueron más finos. En la siguiente foto se aprecia la diferencia en el tamaño de grano... ... y una estrecha franja en el granitoide, en la zona de contacto, algo trasformada por la interacción con el magma del cuerpo os...

Falsos fósiles de plantas en Huelva capital

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Alguno diría que son fósiles de helecho. Pero el hecho es que no es helecho. Se trata de un mineral de manganeso, la pirolusita, que tiene esa manera arborescente de crecer por entre las láminas que forman, en nuestro caso, la arenisca, o por otras discontinuidades de la roca en otros casos. El mineral creció a expensas de lo que llevaba en disolución un fluido que entró en la roca; cada nueva partícula se encajaba sobre las ya depositadas, con un orden estricto, impuesto por los enlaces entre átomos; y de ahí la apariencia geométrica regular de la mineralización, especialmente clara en la segunda imagen. Estas “dendritas” de pirolusita son la principal característica ornamental de muchas de las losas que hay a la entrada de un mercado nuevo (o renovado) de Huelva, cuyo nombre, para variar, no recuerdo, pero de donde proceden las fotografías.

Fósiles en la ciudad de Huelva

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Este fosilillo es la concha interna (con forma de bala) de un belemnites del Jurásico, cefalópodo similar a los calamares o sepias. Se encuentra en una calle comercial de Huelva. Aparece en un sitio web sobre “fósiles urbanos” en dicha ciudad, con el que he colaborado: http://paleoviva.fc.ul.pt/Huelvafossil/ El sitio web se ha realizado en el contexto de un Proyecto de Innovación Docente que tienen a medias la Universidad de Huelva y la de Lisboa, titulado “Paleontología a la vuelta de la esquina; recorrido urbano de interpretación paleontológica y geológica”. Yo colaboré proponiendo los lugares, a cambio de unas albóndigas de choco inolvidables en un bar de Huelva, de la mano de Ana Guerreiro dos Santos y Eduardo Mayoral Alfaro, paleontólogos en la Universidad de Huelva y miembros del proyecto. El otro miembro es Carlos Marques da Silva, de la Universidad de Lisboa, al cual no conozco; pero coloco a continuación el enlace al sitio web lisboeta, hermano del onubense: http://pale...

"Almohadas" de lava submarinaen Valverde del Camino

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Este redondel es un corte, a lo ancho, de un cuerpo de lava en forma de almohada, es decir, más o menos cilíndrico y aplastado. De hecho a estos cuerpos en inglés se les llama “pillow lavas”, que podríamos traducir al español como “lava en almohada”. Aunque es más frecuente decir “lava almohadillada”. Cortada a lo largo, una de estas “almohadas” sería tal que así: En este corte longitudinal se aprecia una cierta fractura como en prismas, perpendiculares a la superficie de la almohada. Puede deberse a la contracción al enfriarse la lava. Pero, ¿por qué adoptan esa forma de almohada? Lo mejor es ver el proceso en el siguiente vídeo, que muestra el desarrollo de una almohada actual en Hawaii: Se observa en el vídeo que la parte más superficial de la lava, en contacto con el agua, se solidifica al instante. Se crea así una especie de “cáscara” en forma de tubo que canaliza el flujo de lava hacia delante, y tiende a alargarlo. Eso explica la forma final de almohada. A continuac...